Historia de Reiki en occidente

La necesidad de la Sra. Takata de introducir Reiki en Occidente, y no encontrarse con problemas por la creciente aversión hacia lo japonés en su país (EE. UU), hizo que modificara sustancialmente la historia de Usui.

Sin embargo en Japón, donde reposan los restos de Usui Sensei, podemos ver unas inscripciones donde se relatan las experiencias reales y la historia de Reiki en Japón. El reconocido maestro de Reiki y autor de varios libros, Frank Arjava Petters pasó varios meses en Japón, donde tuvo la oportunidad de aprender y estudiar de primera mano todo el legado de Mikao Usui.

No obstante relato a continuación la historia que nos ha sido transmitida sobre el redescubrimiento de Reiki, tal y como nos llegó.

«Mikao Usui era director de un seminario cristiano en Kioto, Japón. Un día, uno de sus discípulos preguntó por qué nunca había oído nada acerca de los métodos de sanación utilizados por Jesucristo, y si Mikao Usui podría realizar tales sanaciones para ellos. Dado que no le resultó posible contestar esas preguntas, Mikao Usui decidió renunciar a su cargo y estudiar cristianismo en un país cristiano hasta encontrar las respuestas. Su viaje le llevó a Estados Unidos, donde asistió a la Universidad de Chicago y se graduó como Doctor en Teología. Sin embargo, no conseguía encontrar una respuesta satisfactoria en las escrituras cristianas y, al no haberlas hallado tampoco en las escrituras chinas, viajó al norte de India, donde se enfrascó en el estudio de los textos sagrados.

Mikao Usui no sólo dominaba el japonés, el chino y el inglés, sino también el sánscrito. Tiempo después regresó a Japón, donde descubrió algunos símbolos y fórmulas sánscritas en viejos sutras budistas que parecían contener las respuestas a sus interrogantes.

En esos días, vivía en un monasterio en Kioto y, después de haber debatido con su abad, se dirigió a la montaña sagrada de Kurama, situada a unos veinticinco kilómetros de distancia. Allí ayunó y meditó en soledad durante 21 días, con la esperanza de establecer contacto con el nivel de consciencia de los signos sánscritos que había anotado, para determinar la verdad de sus contenidos.

Al llegar a la montaña, colocó frente a él 21 pequeñas piedras y, como una especie de calendario, arrojaba una con el paso de cada día. Durante este período, leía los sutras, cantaba y meditaba. No sucedió nada singular hasta el amanecer del último día.

Estaba todavía bastante oscuro cuando vio una luz intensa que se dirigía hacia él a gran velocidad. Se volvió más y más grande hasta que finalmente impactó en medio de la frente. Mikao Usui pensó que iba a morir, cuando de pronto vio millones de pequeñas burbujas azules, lilas, rosadas y de todos los colores del arco iris. Apareció una inmensa luz blanca y delante de él vio los conocidos símbolos sánscritos que brillaban con destellos dorados y dijo: «Sí, lo recuerdo».

Ese fue el nacimiento del sistema Usui de Reiki. Cuando regresó a un estado normal de consciencia, el sol estaba alto en el cielo. Se sintió lleno de fuerza y energía, y comenzó a descender de la montaña.

En el apuro, sin embargo, se lastimó un pie. Lo tomó en sus manos durante algunos minutos, la sangre se detuvo y el dolor desapareció. Ese fue el primer milagro.

Dado que tenía hambre, se detuvo en una posada del camino y pidió un gran desayuno japonés. El posadero le aconsejó no ingerir tanta comida después de un ayuno tan prolongado, pero Mikao Usui pudo comer todo sin la menor consecuencia. Ese fue el segundo milagro.

La nieta del posadero padecía un intenso dolor de muelas, que sufría desde días atrás. Mikao Usui aplicó sus manos sobre el rostro hinchado y de inmediato se sintió mejor. Corrió hacia su abuelo y le
dijo que ese no era un monje común. Esa sanación fue el tercer milagro del día.

Mikao Usui regresó a su monasterio, pero después de unos días decidió partir hacia la Ciudad de los Mendigos en el suburbio miserable de Kioto, para tratar a los menesterosos y ayudarlos a tener una vida mejor. Permaneció siete años en ese lugar, tratando muchas enfermedades. No obstante, un día advirtió que no cesaban de regresar los mismos rostros conocidos. Cuando les preguntaba la razón por la cual no habían comenzado una nueva vida, le decían que trabajar resultaba algo problemático y que era mejor seguir mendigando.

Mikao Usui se sintió profundamente apenado y lloró.
Reconoció que en sus sanaciones había olvidado algo de inmensa importancia: enseñarles gratitud a los mendigos.
En aquel momento comprendió que el esfuerzo realizado no sirvió para nada, y que aquellas personas no habían aprendido nada respecto a la responsabilidad y la gratitud. La importancia del intercambio de energía se hizo patente para el: las personas necesitaban devolver aquello que habían recibido, o la vida carecería de valor para ellos.

Fue cuando el Dr. Usui estableció los cinco principios (ver más adelante), dejó el trabajo con los mendigos y decidió enseñar a quienes desearan conocer más. Enseñaba a sus discípulos cómo sanarse a ellos mismos y lesmostraba los principios de Reiki para ayudarles a alcanzar la armonía de los cuerpos físico, emocional, mental y espiritual.

Fue condecorado por el emperador del Japón por sus sanaciones y enseñanzas practicadas con ideales amorosos.

Antes de fallecer, el 9 de marzo de 1926, otorgó el maestrazgo del conocimiento de Reiki a 16 personas, destacando el Dr. Chujiro Hayashi como su sucesor, entregándole toda la responsabilidad de transmitir y mantener intacta la tradición”

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