Chujiro Hayashi. Nacido en 1878, procedía de una familia de personas bien educadas que acumulaban una considerable fortuna y posición social. Doctor en medicina y comandante de la Marina Imperial Japonesa, hablaba inglés y a los 49 años, ya en la reserva de la Marina, buscaba un modo de ayudar a los demás, cuando en una de sus charlas conoció a Mikao Usui.
Por ser joven y estar jubilado, decidió acompañarlo en su trabajo de sanación y enseñanza. Fue uno de los alumnos más devotos de Usui, se involucró profundamente con las prácticas de Reiki tras haber recibido todas las enseñanzas.
Fundó la primera clínica de Reiki en Tokio, cerca del Palacio Imperial. La clínica llegó a ser reconocida como una alternativa válida para todo tipo de problemas, donde también enseñaba a los nuevos discípulos la práctica del método, y los nuevos terapeutas salían a sanar a los que no podían moverse.
Hawayo Takata. Nacida en Hawai, era hija de campesinos inmigrantes japoneses. Su complexión física no era tan fuerte como la de sus padres, y pedía a Dios que le permitiera hacer con sus manos algo que no estuviese ligado a la actividad agrícola.
En 1930, con apenas 34 años, su marido murió de un cáncer de pulmón. El exceso de trabajo, la depresión por la pérdida de su marido y los problemas para sacar adelante a sus hijas afectaron gravemente su salud, y a los 35 años había desarrollado problemas pulmonares y un tumor abdominal.
Tras la muerte de una de sus hermanas, Takata viajó a Japón para comunicarles la noticia personalmente a sus padres, como es tradición. Para tratar su enfermedad le recomendaron la clínica Shina No Machi del doctor Hayashi, donde empezó a recibir tratamiento a diario, y en cuatro meses estaba totalmente curada, había ganado cinco kilos y parecía diez años más joven.
Durante el tratamiento, Takata no comprendía como las manos de aquellas personas que la trataban podían estar tan calientes, y llegó incluso a buscar posibles pilas escondidas entre las ropas de los terapeutas. Se sintió inclinada a aprender Reiki, pero por la tradición japonesa sólo los hombres podían acceder a él.
Después de un primer fracaso, y con la excusa de sanar a los inmigrantes nipones en Estados Unidos, consiguió el primer nivel en la primavera de 1936. Después vino el segundo nivel y en febrero de 1938, Hayashi la inició en maestría, convirtiéndose así en la primera mujer maestra de la historia de Reiki.
Takata se convirtió en una poderosa sanadora e introdujo el método en Occidente
