Parábola del padre y el hijo

Érase una vez un hombre mayor y su hijo único, viviendo en una choza en un pequeño pueblo en la más absoluta miseria, sin dinero ni trabajo.

El hijo, en desesperación, abandona a su padre y se va por el monte para buscarse la vida. Los otros del pueblo se lamentan por la desgracia del padre, asegurando que ahora el viejo moriría de hambre al no tener a su hijo cerca.

El viejo respondió: “Depende”. En el campo el hijo encuentra un magnífico caballo salvaje, logra domarlo y volver al pueblo. Ahora los vecinos mostraron su alegría, comentando que con el animal el hijo se podría ganar la vida aportando dinero a la pareja.

El viejo respondió: “Depende”. Efectivamente, al día siguiente el caballo se escapa, tirando al hijo al suelo y se rompe el brazo. Nuevamente los del pueblo lamentan la desgracia, asegurando que ahora los dos morirían de hambre al no tener un medio de vida.

El viejo respondió: “Depende”. Al día siguiente entró en el pueblo el Emperador, reclutando a la fuerza a todo hombre hábil para luchar en una guerra, que todo el mundo sabía que iba a perder, pero al ver al hijo con el brazo vendado le ignoró y se quedó como el único varón joven en el pueblo, consiguiendo así trabajo de sobra.

 

Deja una respuesta